Hace unos años atrás, me encontraba trabajando para diferentes proyectos de desarrollo de personas, todos muy interesantes, ya que estaban relacionados con el mundo docente y empresarial, donde siempre me he sentido como pez en el agua. Mis hijas estaban muy chicas, y exigían de mi presencia y energía. Sin embargo, yo creía que me las podía todas. Era simplemente un tema de organizarse de manera distinta. Con el tiempo, comencé a experimentar una serie de síntomas que se fueron acrecentando, me sentía confusa, desconcentrada y poco eficiente en mis acciones. Mi sensación era que siempre estaba ejecutando pero no alcanzaba a cerrar nada, comencé a sentirme "invisible", ya no era yo la que estaba ahí, sino una ejecutora compulsiva.

Entonces mi diagnóstico fue, "tengo que organizarme de otra manera". Lo que desconocía en ese momento es que lo que estaba viviendo era el llamado "Efecto Desborde" que desconocía hasta ese momento, y que aparece cuando tenemos tantas cosas que realizar al mismo tiempo, que nuestro cerebro no es capaz de procesar con claridad, ya que no sabe a qué darle prioridad. Por lo tanto nuestra forma de abordar tantos "pendientes" es meterse en todo y en nada a la vez. Podríamos decir que "picoteamos de todo un poco", para tranquilizar a nuestra mente y enviarle el mensaje "No te preocupes, me estoy haciendo cargo". Sin embargo al finalizar el día, cuando cerramos el computador y nos vamos, la primera frase que se nos aparece en la cabeza es "No hice nada" o "Pucha que avancé poco" lo que efectivamente es así, ya que si bien estuvimos abriendo diferentes líneas de acción, no concluimos ni tomamos decisiones relevantes que nos permitan avanzar.
Acá les dejo algunos síntomas clásicos del Efecto Desborde y algunas sugerencias que fueron clave para salir de él y que actualmente ocupo en mis procesos de coaching:
Síntomas del Efecto Desborde:
Sensación de agobio permanente. Sabes que tienes que hacer muchas cosas sin embargo desconoces cuáles son. Aparece una visión "nebulosa" sobre los pendientes.
Estar conectado con más de 3 cosas a la vez. Creer que eres súper eficiente por ser capaz de abordar más.
Saltar de un tema a otro de forma constante. Abrir diferentes temas sin cerrar ninguno o abordarlos de manera superficial. Lo que además puede llevar a tomar malas decisiones.
Creer que eres capaz de hacer todo a la vez. Esta falacia nos engaña una y otra vez, la cuál está asociada a nuestro querido ego que te dice que eres imbatible y que sólo tú puedes resolverlo.
Qué podemos hacer frente a este efecto:
Priorizar y Priorizarte. ¿Cómo? Además de enfocarte en los objetivos y asuntos importantes, agregar a la ecuación lo que es importante para ti. Comenzar a ser visible dentro del caos de pendientes, es ponerte a ti en primer lugar. ¿Cuáles son tus momentos y espacios en los pendientes?
Reconocer nuestras alarmas corporales: Estar consciente cuando el cuerpo comienza a hablar o en algunos casos gritar. Dolores que son constantes y sin causa aparente. Reconocer el mensaje que te quiere transmitir tu cuerpo.
Poner límites y delegar: Si tienes claridad sobre tus prioridades, podrás reconocer actividades que puedes postergar, delegar o en algunos casos rechazar, cuando eres capaz de anticipar que esa actividad te va a quitar energía más que sumar.
Muchos de los procesos de coaching que realizo se enfocan en estas acciones y los resultados son sorprendentes, sobre todo cuando ayudas a las personas a ser conscientes de ellas mismas frente a estos sucesos, que muchas veces aparecen de forma sutil y cuando menos te lo esperas.
Un abrazo, Josefina